10 jun 2013

Dejar ir - Louise L. Hay

"Dejar ir" no significa dejar de cuidar, significa que no puedo hacerlo por otra persona.

"Dejar ir" no es aislarme, es darse cuenta que no puedo controlar a otro.

"Dejar ir" no es permitir, sino reconocer el aprendizaje de las consecuencias naturales.

"Dejar ir" es admitir la impotencia, que significa que el resultado no esta en mis manos.

"Dejar ir" no es tratar de cambiar o culpar a otro, es sacar lo máximo de mi mismo.

"Dejar ir" no es cuidar, sino atender.

"Dejar ir" no es reparar, sino ser de apoyo.

"Dejar ir" no es juzgar, sino permitirle a otro que sea un ser humano.

"Dejar ir" no es estar en el medio arreglando todos los resultados, sino permitir a otros que influyan en sus propios destinos.

"Dejar ir" no es ser protector, es permitir a otro que enfrente la realidad.

"Dejar ir" no es negar, sino aceptar.

"Dejar ir" no es regañar, reprender o discutir, sino buscar mis propios defectos y corregirlos.

"Dejar ir" no es ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día como viene y apreciarme a mi mismo en el.

"Dejar ir" no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro.

"Dejar ir" es temer menos y Amar mas.

LOIUSE L. HAY



Ilustración de Erika Kuhn

29 may 2013

Cuando hablo de amor - Jorge Bucay

No hablo de estar enamorado cuando hablo de amor,
no hablo de sexo cuando hablo de amor,
no hablo de emociones que sólo existen en los libros,
no hablo de placeres reservados para los exquisitos.
No hablo de grandes cosas.

Hablo de una emoción capaz de ser vivida por cualquiera,
hablo de sentimientos simples y verdaderos,
hablo de vivencias transcendentes pero no sobrehumanas,
hablo del amor tan sólo como querer mucho a alguien.

Pero, ¿qué estamos diciendo cuando decimos “Te quiero” ?
Yo creo que decimos: “Me importa tu bienestar”.
Nada más, ni nada menos.

Cuando quiero a alguien, me doy cuenta de la importancia
que tiene para mí lo que hace, lo que le gusta y lo que le duele “Te quiero” significa, pues, me importa de ti;
y “te amo” significa me importa muchísimo.

Y tanto me importa que, cuando te amo, a veces priorizo
tu bienestar por encima de otras cosas que también
son importantes para mí.

Esta definición conducirá a la plena conciencia de dos hechos: no es verdad que te quieran mucho aquellos a quienes no les importa demasiado tu vida, y no es verdad
que no te quieran los que viven pendientes de lo que te pasa.

Repito: si de verdad me quieres: ¡te importa de mí!
Y por lo tanto, aunque sea doloroso aceptarlo,
si no te importa de mí, será porque no me quieres.

Esto no tiene nada de malo, no habla mal de vos que no me quieras, solamente es la realidad, aunque sea una triste realidad.

Hay muchas cosas que yo puedo hacer para demostrar, para mostrar, para corroborar, confirmar o legitimar que te quiero, pero hay una sola cosa que yo puedo hacer con mi amor, y es quererte, ocuparme de vos, actuar mis afectos
como yo los sienta. Y como yo lo sienta será mi manera de quererte.

Tú puedes recibirlo o puedes negarlo, puedes darte cuenta
de lo que significa o puedes ignorarlo supinamente.

Pero esta es mi manera de quererte, no hay ninguna otra disponible.

Querer y mostrarte que te quiero pueden ser dos cosas distintas para mí y para ti. Y en estas, como en todas las cosas, podemos estar en absoluto desacuerdo sin que necesariamente alguno de los dos esté equivocado.

Cuando alguien te quiere, lo que hace es ocupar una parte de su vida, de su tiempo y de su atención en ti. Cuando alguien te quiere, sus acciones dejan ver claramente cuánto le importas.

Yo no creo que el amor sea un espacio de sacrificio.
Yo no creo que sacrificarse por el otro garantice ningún amor, y mucho menos creo que esta sea la pauta que reafirma mi amor por el otro.

El amor es un sentimiento que avala la capacidad para disfrutar juntos de las cosas y no una medida de cuánto estoy dispuesto a sufrir por ti, o cuánto soy capaz de renunciar a mí.

A medida que recorro el camino del encuentro, aprendo a aceptar que quizás no me quieras.

El afecto es una de las pocas cosas cotidianas que no depende sólo de lo que hagamos nosotros, ni exclusivamente de nuestra decisión, sino de que, de hecho, suceda. Sucede o no sucede, y si no sucede, no hay manera de hacer que suceda, ni en mí ni en ti.

Si me sacrifico, me mutilo, y cancelo mi vida por ti, podré conseguir tu lástima, tu desprecio, tu conmiseración,
quizás hasta gratitud, pero no conseguiré que me quieras,
porque eso no depende de lo que yo pueda hacer.

No sólo no podemos hacer nada para que nos quieran,
sino que tampoco podemos hacer nada para dejar de querer.

JORGE BUCAY

24 ago 2012

Eurotrip II - parte 1

En aras de ponerme al día con mi pobre blog, les contaré lo que fue mi tercer viaje: Eurotrip part II 2012.
Este año cuadré mejor las cosas y logré irme uno o dos días más que el año pasado, y además, quería visitar miles de lugares y no sé cómo, lo logré (y después de todo lo que me pasó, realmente no sé cómo lo logré).
Salí un día jueves, 29 de marzo, ese día fuí a trabajar medio día, salí un pelo tarde del trabajo y tuve que esperar a un “amigo” que me iba a mostrar su Galaxy Tab a ver si me compraba yo una. Pues al final se vino hasta mi casa (debe ser que aún no tenía nada con la perra), subió los 15 pisos, me mostró la tablet (obvio pasó volando las fotos que tenía de ella, gracias), terminé mi maleta, me cambié y él bajó la maleta por los 15 pisos; y mi mamá y yo detrás de él. Dada la hora y el pánico de mi mamá, bajamos en taxi al aeropuerto. Gracias a Dios llegué y no había naaada de cola en el check-in de Iberia, así que tenía tiempo.
Vale acotar que no había almorzado nada… Esto porque casualmente en mis dos viajes anteriores no había comido (recordemos que en el primero me pasaron por el escáner corporal) y porque a una gran amiga y al novio casi los hacen perder su vuelo a Madrid en Diciembre, al pasarlos por el escáner corporal luego de comerse una hallaca cada uno. Se podrán imaginar… Ya los tenían fichados de ¡narco mulas!, gracias a Dios si pudieron alcanzar su avión. Volviendo a mí, tenía una sopa Maruchan en el estómago y ya habiendo chequeado la maleta, fuí con mi mamá a tomarme un jugo. Yo quería entrar temprano al duty free a ver qué compraba y buscar la sala VIP porque tengo mi tarjeta de Priority Pass :). Pues tal cual, yo quería… Sí entré temprano, pero cuando estoy en mi cola de inmigración, escucho que me llaman urgente al mostrador de mi puerta de embarque, así que me salté todo, me sellaron el pasaporte y corrí… Pues resulta que me hicieron bajar a bodega a revisar mi equipaje (seguro fue por la cantidad de medicinas que llevaba que el pobre perro se confundió).
Pues una vez abajo, me revisaron la maleta con toda mi ropa comprimida en bolsas al vacío, los pirulines y jamás vieron las medicinas. En fin, de subida me revisaron cosa por cosa de todo lo que llevaba en mi equipaje de mano, hasta la vida me averiguó el GN ese: tenía un libro y me preguntó de qué trataba, le dije que no sabía porque se lo llevaba a un amigo, que si tenía novio y poor supuesto le dije que no (aunque igual, es verdad) y me dediqué a ser medio coqueta y no amargarme por toda esta revisadera.
De vuelta al duty free, entré a comprar más pirulines y ron y luego hacer mi cola de embarque. Por supuesto salimos tarde.
Iberia te da la opción de escoger tu tipo de comida, si lactosa, vegetariana, etc., a la hora de comprar el pasaje. Pues bien, yo seleccioné vegetariana, igual para la cena no hubo distinción, pero creo que comí pollo. Para la merienda/desayuno si hubo distinción y salí perdiendo, me dieron un mini pancito con ensalada y frutas y al resto de la gente su sandwich normal con pavo, y cuando digo normal, me refiero a que era de tamaño normal.
Dormí bastante durante el vuelo así que llegué a Madrid a en la mañana fresca como una lechuga y ¡lista para salir! Dejé mis maletas, saqué varias cositas, me cambié y me fuí a encontrarme con Denisse que había llegado primero que yo a Madrid.
Pues el resto de mis días en Madrid, se resumen como compras compulsivas: compré de todo, hasta una Samsung Galaxy Tab antes de salir de viaje para Oporto (o Porto, como quieran decirle).
Pasé tres días en Porto y 4 horas en Lisboa. Mi impresión: la gente, súper amable, hacen el esfuerzo de entenderte en español (lo cual es mucho decir), la atención excelente, la comida muy rica y barata, los taxi económicos y el vino Oporto o vinho de Porto… ¡Genial! Volveré sin duda, y más ahora (luego les cuento en otro post).
Llegué a Barcelona a reencontrarme con Denisse y con Francisco, ambos me fueron a buscar al Aeropuerto y luego fuimos al hostal a dejar todo y salir a comer y tomar algo. Barcelona lo recordaré como lluviosa y donde me faltó mucho por visitar (Francisco estaba muy contento de que fuéramos y nos tenía un mini Tour armado), y por supuesto, los bares, los chupitos, la champañeria, etc.
A partir de aquí comienza mi cadena de eventos desafortunados, así que mejor continúo en otro post.

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